12 Abr

Hackear “Despacito” no cambiará la industria musical

Entre el escándalo de Facebook, las declaraciones de Margarita Zavala ante la SACM, el extraño retorno del “Bronco” a la contienda electoral y el llamado a la unidad por la militarización de la frontera, una noticia se disolvió lo justo para pasar desapercibida en los medios tradicionales.

El hackeo a Youtube (que ya de por sí merece una explicación amplia) y la consiguiente eliminación del video “Despacito” de la plataforma por parte del grupo Kuroi’SH y Prosox, que defienden el lema Free Palestine (Palestina Libre), abre un nuevo hito en la historia de la música.

¿Porqué? Es la primera vez que un símbolo musical es derribado en aras de llamar la atención por una lucha social.

El Hacktivismo se ha caracterizado por hacerse presente de forma polémica, pero intervenir un video en una de las plataformas digitales más seguras y que contaba con la friolera de 5000 millones de visitas, es digno de admirar en cuanto a hackeo disruptivo.

Los hackers dieron una doble lección a la industria. En primera, demostraron que es más fácil llamar la atención a través de la identidad. En segunda, porque demostró a los participantes independientes de la industria que la innovación inteligente empodera.

Aquí no ganaron los haters de Luis Fonsi, la industria musical y las majors.

Nos guste o no, “Despacito” es considerado el experimento más exitoso de los últimos años aplicado a la industria musical.

Eso quedó demostrado desde los Grammy, cuando muchos se cuestionaban porqué no había ganado ningún premio. La verdad es que no hacía falta. Los resultados e información obtenidos a partir de su estrategia de difusión y aceptación del mercado, son más valiosos que un trofeo de gramófono en el despacho de un ejecutivo.

La verdadera intención de los hackers no era hacer justicia musical, pues se trataba de estrellar a cada persona del mundo en esa brillante pantalla que nos consume minutos valiosos todos los días.

Han aprendido que bloquear el sitio web del Senado Americano, la página de las Naciones Unidas o robar información de Sony no tiene el mismo efecto.

Su respuesta estuvo todo el tiempo frente a ellos. No iban por los 5000 millones de espectadores, sino por los otros millones que deseaban tirar el video a la basura de YouTube.

¿Es para poner a temblar a otros artistas? En realidad no. “Despacito” habrá de recuperar muy pronto sus 5000 millones de visitas. El tema es un referente cultural de nuestro tiempo y ya consagró su inmortalidad en las cifras de la industria.

Pero nos ha dado una lección que vale la pena reflexionar; aunque vivamos en una sociedad “hiperconectada”, todavía estamos desconectados a nivel humano y es más poderosa la conexión del odio común, aunque se trate de una canción.

Queda para otro post dedicar el tema de la seguridad en las plataformas digitales, la dependencia generacional a la distribución digital y la educación social para las nuevas tecnologías.

¿Y tú que opinas?

Rafa Mendoza es asesor estratégico para la industria musical.

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